Venezuela, no hay nada que consultar

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Los venezolanos ya fueron consultados el 16 de julio de 2017 en un plebiscito llamado “El Pueblo Decide”. (Archivo)

Por: Eduardo Flores

El pasado 15 de septiembre, minutos antes de salir al aire en mi programa semanal “Foro Contra El Socialismo” en Estado de Alarma TV, recibí un mensaje en el que se me indicaba que está en marcha una triangulación entre el gobierno interino de Juan Guaidó, el régimen de Nicolás Maduro y el gobierno español de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. El epicentro de esta triangulación se encuentra en la Embajada de España en Caracas con Leopoldo López como intermediario.

Mi fuente asegura que el objetivo único es la solicitud a la Unión Europea (UE) por parte del interinato, usando al gobierno español como intermediario, para que se llegue a un acuerdo con el régimen para celebrar comicios electorales en Venezuela.

Por fortuna, uno de mis invitados en el programa fue el eurodiputado por el partido VOX, Hermann Tertsch, a quien le pregunté si tenía conocimiento sobre esta triangulación. Esta fue su respuesta: “Hay muchos indicios de que existe una operación inmensa en marcha, con mucho dinero, y la cual se puede simbolizar con el nombre de la “Operación Capriles”. Se trata de una operación de Maduro y del gobierno español para la supervivencia del régimen. Lo que se busca es tratar de presentar unas elecciones con las que se dé a entender que están pasando cosas que antes no pasaban y, por supuesto, sin quitar a Maduro, quien quedará intacto. El objetivo principal es levantar las sanciones”.

Al finalizar el programa me encontré con la sorpresa de que ya la triangulación había sido confirmada. El portal web Euro Efe aseguraba que Juan Guaidó había pedido a Europa las «condiciones mínimas» para celebrar una contienda electoral en Venezuela.

Acato de la petición

Días después de que el interinato realizara la petición, comenzamos a ver que esta surtía efecto. El Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, tras haber sostenido una reunión con el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, se empeñó en salvar a Maduro apoyando los comicios en Venezuela. Sin que la UE tuviera conocimiento, decidió enviar una delegación a Caracas con el fin de pactar con Maduro las elecciones.

Borrell tomó esta decisión sin considerar el contundente informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que acusa a Maduro de crímenes de lesa humanidad. El objetivo de esta mediación no es otro que blanquear al régimen de Maduro y convencer a Europa de que en Venezuela hay condiciones democráticas para celebrar elecciones y normalidad absoluta.

Tras días de confusión, incredulidad y tergiversación de información, quedó confirmado que la solitud realizada por Guaidó para la celebración de elecciones en Venezuela en acuerdo con el régimen es totalmente cierta. Prueba de ello son las más recientes declaraciones de Josep Borrell en el Parlamento Europeo.

“Empecé a hacerlo porque así me lo ha pedido el G-4 (los cuatro principales partidos de oposición), dirigido por el presidente Guaidó, para que trasladase al régimen las condiciones para ir a elecciones (…) He tenido contacto con el G-4 y el gobierno de Maduro durante meses”, afirmó Borrell.

Esta declaración dejó en evidencia al líder del G-4, Juan Guaidó, cuyo fin único al parecer es salvar una vez más al régimen. En esta ocasión la fórmula perfecta para estafar a Venezuela y engañar a Europa la conforman el G-4, Borrell y Maduro.

La consulta

Con el apoyo de Borrell como representante de la UE, Guaidó comenzó a asomar la idea de una presunta salida bajo la celebración de elecciones libres, tal como lo reseña Caracol Radio. Días después, la Asamblea Nacional aprobó la convocatoria a una consulta popular. Esta fue presentada como “un proyecto de acuerdo para convocar, con fundamentos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, una consulta ciudadana que permita obtener una manifestación de voluntad popular en temas de intereses nacional”. Esto sin duda nos lleva a un engaño más. Es obvio que a estas alturas de la situación, hoy día no hay absolutamente nada que consultar.

La incoherencia reina en el interinato. Con el pabellón nacional de las ocho estrellas de fondo y el escudo nacional con nuestro caballo al revés, Juan Guaidó, complaciendo los caprichos de Hugo Chávez, invocó una consulta popular, amparándose en la Constitución de origen chavista de 1999. Según él, esta consulta permitiría la creación de los comandos por la libertad para elecciones libres. También promete salvar a Venezuela al solicitar el mandato popular para utilizar todos los mecanismos de presión nacional e internacional en el contexto constitucional. Todos estos mecanismos ya se han agotado. Además, ha quedado demostrado que no son viables para enfrentar al régimen.

Esta propuesta no va más allá del diálogo, elecciones y negociaciones. Adicionalmente, también se busca hacer del interinato un mandato indefinido. Lo que exige el momento es que Guaidó se haga a un lado, que dimita y abra paso a un líder que se atreva a tomar una postura diferente. Parece que con esta consulta se busca desviar los intereses y el objetivo principal: salir del régimen.

Venezuela ya había sido consultada

El 16 de julio de 2017, los venezolanos fueron consultados en una especie de plebiscito llamado “El Pueblo Decide”. En este se hicieron tres preguntas objetivas y concretas, pero también bastante obvias e ingenuas. Fue como preguntar si se quería que la Asamblea Nacional realizara su trabajo, que cumpliera con sus deberes. Además, se defendió la Constitución de origen chavista de 1999, acto que se ha venido realizando desde sus inicios. Parece ser que la “oposición” siempre se apega a los caprichos del fallecido Hugo Chávez.

El mandato que la ciudadanía le otorgó a la “oposición” tuvo un apoyo de 7 186 170 personas que manifestaron una voluntad que, por supuesto, no fue cumplida, fue omitida. Esto lo advertí desde que tuve conocimiento de que se haría esta consulta. “Aquí no habrá transición. Aquí lo que habrá es una transacción”, expresé el 17 de julio. La consulta se hizo y hoy día pasa una larga factura con intereses.

El PP está en el juego

El Partido Popular (PP) de España siempre ha estado en el juego. Uno de los abanderados por Pablo Casado en el Parlamento Europeo realizó una jugada bastante sucia. Tras no respaldar la propuesta del gran partido español VOX y colaborar con la aprobación de la resolución del pasado 9 de julio, Leopoldo Lopez Gil, padre de Leopoldo López, logró ablandar la resolución del Parlamento en contra del régimen de Maduro, tras ser el encargado de la negociación con los socialistas europeos, entre ellos muchos asociados con el PSOE y Podemos.

Ahora bien, con la reciente reunión del pasado 3 de octubre en el Congreso con Pablo Casado, muchas cosas comienzan a cobrar sentido. Quedó en evidencia no solo que Casado y el PP son cómplices del gobierno socialista de Sánchez e Iglesias, sino que también se esclarece por qué Casado en reiteradas ocasiones ha indicado que no hay motivos para la moción de censura en España.

Tomando en cuenta el testimonio de mi fuente, quien asegura que el PP siempre ha estado en la cancha de juego y que en este momento asfalta el terreno junto con el PSOE y Podemos, bajo petición del interinato de Juan Guaidó, no solo busca que se celebre la consulta en Venezuela, sino también unas presuntas elecciones libres.

Cabe destacar que dicho encuentro contó con la presencia de los enviados de Guaidó, así como la suya a través de una videollamada, donde se le ve sonriendo con Pablo Casado, tras haber consumado un acuerdo pro electoral en Venezuela.


Eduardo Flores es analista político venezolano, coautor del texto Salvemos a Venezuela. También conduce el programa Foro contra el socialismo

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admin
Have lived and invested in Venezuela full time for the last eight years and visited for each of twelve years prior to that. Studied and closely followed developments in Venezuela since 1996.