Silenciaron a Ron Paul, cuando vengan por ti será tarde

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El ex legislador y tres veces candidato a la presidencia de EEUU, el libertario Ron Paul, fue silenciado por Facebook. (Archivo)

La censura ideológica está al orden día por parte de las grandes corporaciones de tecnología. Comenzaron con el presidente Donald Trump y la bola de nieve rodó hasta llegar al libertario más sobresaliente: Ron Paul.

Su hijo, el senador Rand Paul señala cómo para Facebook abogar por la libertad es considerado sedición.

Sin advertencia previa, el ícono libertario de 84 años fue impedido de acceder a la plataforma donde tiene 1,2 millones de seguidores.

Cuando empezó la censura contra el presidente Trump, incontables liberales destacaron que al tratarse de empresas privadas, estaban en su libertad. Sin embargo, acorde son cada vez más los afectados, queda en evidencia la confluencia que existe entre las corporaciones y el poder estatal.

Como bien lo destacó el secretario de Estado saliente Mike Pompeo, Twitter ha operado de tal forma que benefició al Partido Demócrata y perjudicó al Partido Republicano.

Ahora incluso están callando a referentes libertarios, como Ron Paul, que desde 1976 ha estado activo en la difusión política y por primera vez en su trayectoria fue callado.

Los nuevos oligopolios

El corporativismo ha alimentado a los oligopolios que hoy determinan a quien callar. No solo bajan los perfiles de los usuarios sino que lentamente le niegan acceso a Internet.

Tal como en Cuba, donde el Partido Comunista tiene el monopolio de los servicios y por ende determina quien los puede tener, en lo que solía ser hasta ahora la tierra de la libertad, donde los exiliados del mundo huían, ahora tiene voces silenciadas.

La campaña del presidente Trump incluso perdió por más de dos días el uso de su correo electrónico.

Desde su campaña electoral del 2016, Trump ha sido acusado por sus opositores de ser un tirano, fascista, nazi, autoritario, etc.

No obstante, ha sido desde su inminente salida del poder cuando las calles de la capital se han visto militarizadas y la libertad de expresión limitada.

El autoritarismo al acecho

Esta situación vuelve más vigente que nunca el poema de Martin Niemöller, quien señala cómo al inicio del régimen Nacional Socialista Alemán fue pasivo cuando los perseguidos no eran él ni los suyos:

«(…) primero vinieron a buscar a los Comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie a quien decir nada».

La advertencia de Niemöller es clara: no hay que esperar a que el autoritarismo toque tu puerta, porque podría ser demasiado tarde.

El «Big Tech» contra Trump

Trump rompió con la figura tradicional del presidente. No es diplomático. Es un hombre de negocios, frontal. Por ello ha causado pasiones tan enfrentadas, el amor y el odio.

Al ser una figura tan polarizante, sus detractores han aplaudido o bien se han mantenido pasivos frente a la censura en su contra. Pues alegan que él ha incitado a la violencia, a raíz de los sucesos del 6 de enero en el Capitolio.

Pero su discurso muestra lo contrario, llamó a la paz, al respeto a la autoridad y a recordar que representa al partido de la ley y el orden.

Sin embargo, los medios masivos de la mano de las redes sociales eliminaron su mensaje y lo acusaron de provocar los disturbios y justifican la censura en su contra.

Alegando que él puso en riesgo la institucionalidad del país, el “big tech” ha atentado contra la primera enmienda de la Constitución: la libertad de expresión.

Esto a su vez quiebra la base fundacional del país. Como dijo Benjamín Franklin: «Aquellos que renuncian a la libertad esencial para comprar un poco de seguridad temporal, no merecen ni la libertad ni la seguridad».

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Have lived and invested in Venezuela full time for the last eight years and visited for each of twelve years prior to that. Studied and closely followed developments in Venezuela since 1996.