Régimen de Maduro admite que su “poderoso” sistema antiaéreo no funciona

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El ministro chavista, Tareck El Aissami, afirmó que la refinería habría sido objeto de un ataque (Twitter)

Lo que se sabe hasta ahora es que la refinería de Amuay, una de las más importantes del país, sufrió la caída de una de sus torres. Todo indica que el accidente se debió al abandono de las instalaciones petroleras por parte del chavismo.

Pero el usurpador ministro de Petróleo, Tareck El Aissami, presentó supuestas evidencias de un ataque. Las investigaciones del régimen adelantan que «fue usado un misil a distancia».

«Se trata de un acto terrorista debidamente planificado», dijo El Aissami al tiempo en que designó un comité de investigación para estudiar la supuesta posición del lanzamiento del misil que impactó en la planta 4 de la refinería.

En julio de 2013,  Venezuela inició la instalación «del sistema de armas antiaéreo más poderoso del mundo».

«El sistema de defensa aérea de Venezuela se implementó con asistencia rusa, e involucró activar ocho brigadas dotadas con el misil S-300 de largo alcance. Es el único país de la región que lo tiene y también otro de origen ruso de mediano alcance», subrayó el régimen.

“Ya lo estamos instalado en todas las cordilleras, las montañas, los corredores, el llano venezolano, las fronteras marítimas, las fronteras terrestres (…), nadie podrá tocar ni un centímetro de la patria (…)”, afirmó Maduro en aquel entonces.

El régimen tiene militarizadas todas las refinerías del país. Y tiene también, según aduce, el sistema antiaéreo más poderoso del mundo. Aún así afirma ser víctima de «ataques», de los que ni siquiera conoce la procedencia.

Quedan las dudas entonces de cómo se han invertido millonarias sumas de dinero en robustecer un sistema de defensa militar que a la hora de detectar un ataque simplemente no funciona.

Fuerza Armada venezolana: un chiste

Maduro suele llamar a ejercicios militares para proteger la “soberanía” frente a “planes intervencionistas” de Estados Unidos y sus aliados regionales.

«Si Estados Unidos optase por la vía militar, tenemos una fuerza armada, un pueblo, una milicia nacional, que estaría en capacidad no solo de resistir y de dar la batalla, sino incluso de vencer y derrotar a cualquier ejército por poderoso que sea en el mundo”, dijo el chavista canciller Jorge Arreaza en relación con la posibilidad de un conflicto armado con la nación norteamericana.

Hay que recordar la burla del presidente estadounidense Donald Trump al recordar cómo miembros de la Fuerza Armada de Venezuela huyeron despavoridos al escuchar un par de explosiones, supuesto atentado con drones contra Maduro, en 2018.

«Nicolás Maduro podría ser derrocado muy rápidamente por militares (…) Es un régimen que, francamente, podría ser derrocado muy rápidamente por los militares, si los militares deciden hacer eso», dijo. «¿Vieron cómo huyeron los militares apenas oyeron que explotaba una bomba encima de sus cabezas? Esos militares se estaban escapando para cubrirse. Eso no es bueno», agregó.

El hecho de que cientos de militares hayan huido buscando refugio hace presumir que, ante una posible intervención militar, actuarían de manera similar.

Chatarra militar

En el país sudamericano los equipos militares no reciben mantenimiento adecuado y, además, el personal militar no está debidamente capacitado.

Fue la «revolución bolivariana» la que destruyó por completo la reputación de la Fuerza Armada venezolana; hoy los cuerpos militares del país solo destilan vergüenza, ridículo y cobardía.  Los militares vienen arrastrando años de deshonor y de servidumbre a una dictadura que se ha encargado de darles poder, pero dejarlos en la miseria humana.

Cabe evocar al respecto cómo Maduro, en una de sus fracasadas medidas económicas, decidió ridiculizar una vez más a la fuerza militar al nombrar a un general encargado del arroz, otro del pollo, de la caraota (frijol negro), o del aceite.

Maduro cree tan incapaces a los militares, o desconfía tanto de ellos, que en sus irrisorios «ejercicios militares» contra una supuesta invasión del imperio, ha vestido de «verde militar» hasta a abuelitos y mujeres entaconadas, E incluso en los últimos años ha habido muertos y heridos por errores en las prácticas,

Ninguna de las competencias adquiridas en tales «ejercicios» se puso en práctica, ni ante el supuesto atentado con drones de 2018, ni ante el alzamiento encabezado por el presidente (e) de Venezuela, Juan Guaidó, y tampoco tras el reciente supuesto ataque misilístico a la refinería. Una evidencia más de que el país no está preparado para enfrentar a nadie, y menos aún, al mejor ejército del mundo, el de Estados Unidos.

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Have lived and invested in Venezuela full time for the last eight years and visited for each of twelve years prior to that. Studied and closely followed developments in Venezuela since 1996.