Maduro desconfía de sus militares: construye túneles y planifica su huida

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La construcción de este tipo de túneles remite al Proyecto Riese de la Alemania nazi, que consistía en siete complejos subterráneos de instalaciones militares (Archivo)

Este jueves 15 de octubre la directora del Instituto Casla, Tamara Suju, hizo públicos algunos videos que demuestran que las gestiones de Hugo Chávez y Nicolás Maduro realizaron túneles subterráneos en el país para huir ante cualquier amenaza, tanto en Caracas como en las guarniciones castrenses en toda Venezuela.

«Fueron construidos por Ingeniería del Comando Estratégico Operacional (CEO) y en este caso el coronel cubano José Luis Álvarez Hernández realizaba la inspección», explicó Suju.

La red subterránea tendría conexión con las residencias de Maduro y su familia en el Fuerte Tiuna y con aquellas pertenecientes a los familiares de la primera dama, Cilia Flores, ubicadas en la calle Tacarigua de la urbanización Cumbres de Curumo, al sur de Caracas.

Efectivamente, la construcción de estos túneles recuerda al Proyecto Riese de la Alemania nazi que consistía en siete complejos subterráneos de instalaciones militares, localizados en la Baja Silesia, ahora territorio de Polonia.

Que el régimen de Nicolás Maduro planifique su huida a través de túneles demuestra no solo el temor que tiene a perder ante cualquier conflicto, sino que deja en evidencia la plena desconfianza en su Fuerza Armada Nacional. Queda claro que Maduro no cumpliría con la norma moral que indica que el capitán es el último en bajar del barco. El tirano, por el contrario, sería el primero en escapar luego de destruir al país suramericano.

Los antecedentes de la cobardía chavista

En 1992, cuando Hugo Chávez, junto con sus principales aliados, perpetraron el golpe de Estado, Diosdado Cabello se disfrazó de enfermera y se escondió en la torre de control de Maiquetía por 12 horas.

Años después, con Maduro usurpando la Presidencia, cientos de militares huyeron luego de escuchar la explosión de un drone en pleno desfile castrense.

Y otros dos estallidos se produjeron el 4 de agosto de 2018, mientras Maduro pronunciaba un discurso en la Avenida Bolívar de Caracas por la conmemoración de los 81 años de la creación de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), operación que posteriormente fue definida como un atentado.

La desconfianza de Maduro

El líder venezolano nunca ha confiado plenamente en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Es por ello que, a lo largo de los años, ha creado una especie de ejército paralelo para que defienda su régimen ante cualquier circunstancia. Para ello, ordenó en 2019: «que se le entregue por la vía de reglamento militar, como está legalmente establecido, los 13 000 fusiles que se han seleccionado para la clase obrera de Guayana y los Cuerpos de Combatientes de Guayana de manera inmediata y asista el ministro Padrino y el general Bernal a un acto especial en Guayana con motivo de los cuerpos combatientes”.

En efecto, la Milicia Bolivariana está conformada por civiles chavistas de cualquier edad y sin preparación: «Tenemos 321 433 fusiles que están siendo distribuidos por las vías seguras de la FANB para nuestros milicianos», ha señalado el tirano. Y además de la milicia, existen en Venezuela colectivos armados o paramilitares, creados y auspiciados por el régimen, que se han convertido en organizaciones terroristas, parapoliciales, de exterminio y de control del país, pues atacan manifestaciones, intimidan, roban y asesinan a venezolanos.

Otro ejército criminal, compuesto por paramilitares y dispuesto a defender a Maduro, es la narcoguerrilla colombiana Ejército de Liberación Nacional (ELN), que ha prometido ser la primera línea de defensa en caso de una intervención militar para derrocar al chavismo.

Con el paso del tiempo, pareciera que el tirano le resta importancia a la FANB y confía más en los chavistas civiles, a quienes ha ido armando poco a poco.

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Have lived and invested in Venezuela full time for the last eight years and visited for each of twelve years prior to that. Studied and closely followed developments in Venezuela since 1996.