Donald Trump: el ensayo de las redes sociales para imponerse sobre el poder político

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El presidente Trump respaldó a los manifestantes pero les instó a no ser violentos. (EFE)

No se trata de Trump, se trata del precedente de desafiar a una máxima autoridad de gobierno. Nada menos que al presidente de la primera potencia mundial. Mañana puede ser otro. No importa cómo se llame.

Este 6 de enero se llevaba a cabo la sesión en el Congreso para certificar los votos del Colegio Electoral de los EE. UU. Pero esta se vio interrumpida por protestas multitudinarias que irrumpieron en el Capitolio.

Si bien el presidente Donald Trump ha reiterado en las redes sociales sus denuncias de fraude en las elecciones –consideradas subversivas por los grandes medios y las redes sociales– en esta oportunidad llamó a la paz, pidió respetar a la policía y restablecer la ley y el orden.

Sin embargo, por el solo hecho de mencionar que mantiene su inconformidad con los resultados que ha intentado impugnar en las cortes, de manera orquestada, las cuatro grandes redes sociales: Twitter, Facebook, Instagram y YouTube tomaron acciones en su contra, bloqueando el contenido reciente que había compartido el presidente y suspendiendo temporalmente su cuenta en estas plataformas.

Esta acción no tiene precedentes. Al menos no en esta dirección. En tiempo de Hugo Chávez en Venezuela, el autoproclamado líder revolucionario arremetía contra los cuatro principales canales de televisión a los que llamaba «los cuatro jinetes del apocalipsis». Ahora son las cuatro principales redes sociales las que arremeten en conjunto contra el presidente de Estados Unidos.

Apaciguar las turbas enardecidas era el evidente propósitos de los mensajes de Donald Trump. Esta decisión muestra la creciente influencia de las redes sociales en la política actual, al punto de silenciar a un jefe de Estado.

La intervención de Twitter y Facebook, así como de Google, en la política nacional e internacional, es un tema que ha preocupado a los senadores de EE. UU. Incluso los legisladores interrogaron a los directores ejecutivos de las plataformas para increparlos sobre su incidencia en el proceso electoral pasado.

Facebook intervino en el plebiscito de Irlanda

Y no es un caso que afecta únicamente a los EE. UU. Cuando se legalizó el aborto en Irlanda mediante un plebiscito, Facebook y Google admitieron que negaron acceso a información provida en dicho país.

Mediante un experimento social, se informó a los ciudadanos sobre las condiciones en las cuales se legalizó el aborto, y muchos, al enterarse, se horrorizaron y declararon que de haber estado mejor informados habrían votado distinto.

Actualmente el sesgo de las redes sociales afecta no solo a actores políticos sino también a periodistas.

Por ejemplo, al español Javier Villamor le suspendieron la cuenta de Twitter por compartir contenidos sobre lo sucedido este 6 de enero en Washington. No sin antes haberle bloqueado su última publicación.

El intocable caso de Hunter Biden

Esta situación no sería tan escandalosa si se aplicara de manera equitativa. Pero no es así. Las redes sociales tomaron partido en las elecciones de Estados Unidos para evitar que se propagara información que afectara al candidato demócrata Joe Biden.

Durante la campaña presidencial, Twitter limitó la difusión de la denuncia que presentaba el New York Post sobre los negocios de Hunter Biden con empresarios chinos, rusos y ucranianos. Esto ocurrió durante la gestión de su padre como vicepresidente y bajo su conocimiento, según reveló un informe del Senado. 

Las redes sociales asumieron un rol judicial que no les correspondía, asegurando que la información era falsa. Posteriormente se conoció que en efecto el FBI estaba investigando al hijo de Joe Biden por estas irregularidades.

Como esta información se obtuvo accediendo a los archivos de la computadora de Hunter Biden, Twitter y Facebook alegaron que se trataba de información obtenida de manera ilegal.

No obstante, The New York Times reveló detalles de la declaración de impuestos del presidente y hace un par de días The Washington Post divulgó una llamada de Trump al secretario de Estado de Georgia. En ambos casos la información se obtuvo de la misma manera pero sospechosamente no hubo objeciones por parte de las redes sociales a la difusión de estos contenidos.

Efecto Streisand: la censura aumenta la publicidad

Según MIT Technology Review, el intento de Twitter de detener la difusión de información errónea puso en marcha el efecto Streisand. Duplicó la atención sobre el caso de Hunter Biden.

El efecto Streisand es un fenómeno social que se produce cuando un intento de ocultar, eliminar o censurar información tiene la consecuencia involuntaria de dar más publicidad a esa información, a menudo a través de Internet.

La constante censura contra Trump y sus seguidores por parte de las principales redes sociales ha generado el surgimiento de la aplicación más descargada: Parler, así como nuevos medios que evadan el sesgo hacia el progresismo.

El presidente Trump siempre se presentó como el candidato contra el establishment. Eso implicaba no solo el sistema político, sino también los medios masivos y ahora frente al creciente poder e influencia de las redes sociales que se muestran cada vez más tendenciosas y desafiantes.

Trump respaldó la marcha que convocó un millón de personas, según Newsmax. Incluso habló frente a sus simpatizantes que tomaron las calles de Washington, D.C para protestar el resultado electoral que denuncian como ilegítimo. No obstante, repudió la violencia.

De hecho, los senadores republicanos que objetaron la certificación de los votos en los estados donde Trump ha intentado impugnar la elección, resguardaron a la policía frente de la turba.

Senadores como Ted Cruz, quien encabezó la acción para convocar a una decena de senadores para desafiar la elección de Joe Biden, llamó a los simpatizantes de Trump a detener la violencia a través de las redes sociales.

Una mujer pro Trump murió de un disparo en el pecho

Uno de los votantes de Trump murió luego de recibir un disparo en el pecho durante la incursión en el Capitolio. Se trata de una mujer de nombre Ashli Babbit, una veterana de la Fuerza Aérea de los EE. UU. que fue una oficial de seguridad de alto nivel durante su tiempo en servicio.

De acuerdo con su esposo, ella era una firme partidaria del presidente Trump y una gran patriota para todos los que la conocían.

El Departamento de Policía Metropolitana anunció que continúa una investigación sobre su muerte.

La fecha del 6 de enero pasará a la historia por múltiples motivos, la irrupción en el Capitolio es sin duda la más sobresaliente, de la mano con el accionar de los legisladores republicanos que desafiaron el sistema electoral para invalidar los votos que consideraban inválidos, así como el accionar de las redes sociales.

Las redes sociales y el poder de silenciar a un jefe de Estado

Y entre lo más destacado de esta jornada también destaca como todas las redes sociales masivas se confabularon contra el jefe de Estado. En medio de toda la tensión, en lugar de permitir que el mensaje llegara a sus votantes para invocar la calma, lo silenciaron.

Antes de hacerlo, insólitamente se marcó como información falsa el llamado de Trump a la paz.

Desde la campaña presidencial, Trump se destacó por su discurso a favor de la ley y el orden, postura que le cuestionó a su rival Joe Biden, pues a raíz de las protestas, saqueos y destrozos ocasionados por la organización marxista Black Lives Matter (BLM), la extrema izquierda de EE. UU. exigió no solo la reducción del presupuesto de la policía sino su destrucción.

En Seattle incluso surgieron zonas francas, libres de ley y orden, donde varios adolescentes perdieron la vida en tiroteos y un manifestante conservador terminó asesinado por un miembro de Antifa. Sin embargo, esa violencia no la visibilizan las redes sociales, tampoco los medios masivos, ya que su agenda política es funcional al progresismo, lo opuesto a la gestión del presidente Trump y sus simpatizantes.

El quiebre de la institucionalidad republicana en EE. UU. es evidente, como lo es el creciente poder de las redes sociales en función de dicha ruptura.

La línea entre lo público y lo privado se vuelve difusa frente a la realidad 2.0 en la cual se vive. Si bien las redes sociales se desarrollan mediante empresas privadas, se han convertido en foros públicos.

Como tal, inciden en la política y quienes hacen uso de estas plataformas se enfrentan a la realidad de que este supuesto espacio de libertad de expresión y democratización de la información en la práctica no lo es.

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Have lived and invested in Venezuela full time for the last eight years and visited for each of twelve years prior to that. Studied and closely followed developments in Venezuela since 1996.