Bono “del amor” de Maduro solo demuestra el desprecio hacia los venezolanos

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El minúsculo bono puede usarse para pagar algún servicio básico, pero no para comprar comida suficiente. (Archivo EFE)

Los venezolanos reciben una nueva muestra de desprecio de parte de la dictadura y es que ahora Maduro ingenió un «bono del amor» que solo sirve para cosas tan básicas como recargar el saldo del celular, pagar un servicio o comprar gasolina en medio de una economía dolarizada.

El paupérrimo gesto se entregará de manera gradual entre los días 16 al 21 de noviembre de 2020. Aunque no está confirmado de manera oficial, la cifra sería de unos 3 120 000 bolívares, es decir, un poco más de cuatro dólares, según el cambio no oficial usado para la mayoría de transacciones en el país.

La cifra no alcanza ni para cubrir la canasta básica familiar. Para demostrarlo basta con mirar el balance del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (CENDA) que estimó la cifra de la canasta alimentaria en 72 058 601 bolívares (165,02 dólares) para el mes de septiembre.

Plataforma de control

Los pagos se realizarán a través de la Plataforma Patria, un mecanismo ideado por el régimen para depositar los bonos a quienes se inscriban y obtengan el Carnet de la Patria, otro método de control que es necesario para acceder supuestos beneficios.

«Mediante la plataforma de atención social, los venezolanos con el ‘Carnet de la Patria’ reciben mensualmente una bonificación directa con el propósito de fortalecer su poder adquisitivo» se lee en uno de los portales chavistas de noticias.

Sin embargo, ese poder adquisitivo dista de ser cierto. Al entrar en la plataforma chavista, se lee la recomendación para usar el minúsculo bono.

Allí están las opciones: recarga y pago de servicios de telefonía, pago de gasolina, de servicios públicos, en comercios y «ahorro en títulos de Oro Soberano», de esta última hay más dudas que certezas.

La dictadura ha aprobado otros bonos mensuales que rondarían las mismas cantidades, concedidos siempre y cuando la persona esté inscrita en el sistema rojito.

Bolsillos golpeados y vacíos

No es novedad la grave crisis que atraviesa el país sudamericano, pero sí significa un reto diario para los venezolanos que buscan mil y un maneras de sobrevivir a la situación.

Profesores universitarios, médicos y muchos otros profesionales han tenido que recurrir a otros oficios como cocinar, vender productos de limpieza o fabricar juguetes para superar el empobrecido salario mínimo, que se ubica en apenas $1,71 dólares. Incluso salarios «más decentes» solo llegarían a los cuatro dólares.

Por su parte, empleados de la salud han visto la luz en un bono de $300 dólares que reciben gracias a los fondos del chavismo incautados por Estados Unidos.

Un trabajo realizado recientemente por EFE recoge testimonios de la golpeada calidad de vida para los ciudadanos.

«Mi quincena (de maestra) no llega a nada, solo alcanza para comprar un poco de frutas y quizás un paquetico de galletas, una quincena (…) son 747.000 bolívares —poco más de $1,3 dólares a la tasa de cambio oficial—», relata Katiusca Villasmil, maestra y tutora personal de tres niños de su comunidad.

Villasmil cuenta que prefiere priorizar la alimentación de su hija, ya que si ambas comen lo mismo, no podría reponer lo que consumen.

«La leche la consume ella, yo no, mi niña toma leche completa pero yo no la consumo porque si la consumo yo, se termina más rápido y no podría comprarla», cuenta.

La crisis continúa sin posibilidades de que llegue a su fin, el único horizonte es un régimen que sigue entregando bonos como pañitos de agua caliente.

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Have lived and invested in Venezuela full time for the last eight years and visited for each of twelve years prior to that. Studied and closely followed developments in Venezuela since 1996.