Apoyo de EEUU al movimiento San Isidro provoca discordia diplomática con régimen cubano

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Aproximadamente catorce activistas vinculados al opositor Movimiento San Isidro, de los cuales cinco están en huelga de hambre, se aislaron voluntariamente en una vivienda en la Habana Vieja. (Archivo)

Este sábado fue citado el jefe de la misión diplomática de EE.UU. en La Habana, Timothy Zúñiga-Brown. La dictadura cubana busca protestar por el apoyo a miembros del grupo opositor Movimiento San Isidro. Valga la pena recordar que varios de ellos se encuentran en huelga de hambre para reclamar la libertad de un activista, así como el fin de la censura.

En una nota publicada en la página oficial de la Cancillería del país comunista, se informó que: «En la tarde noche del sábado 28 de noviembre, el director general a cargo de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, convocó al encargado de negocios de EE.UU., Timothy Zúñiga-Brown».

De acuerdo con el documento, el haber acudido personalmente a la vivienda de la histórica barriada habanera de San Isidro, «donde se desarrollaba un evento de provocación política y social», y llevar en su coche a varios de los activistas, son «graves violaciones» de las funciones de Zúñiga-Brown como «diplomático y jefe de misión».

Según el régimen cubano, se trata de «una intromisión flagrante y desafiante en los asuntos políticos internos de Cuba y violaciones incontestables de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.»

El canciller cubano le pidió al diplomático estadounidense trasladar a su gobierno la inconformidad. También expresó que: «Cuba no permite a Estados Unidos, ni a Estado alguno la injerencia en los asuntos internos del país.”

Sn embargo, el canciller cubano no solo se limitó a presentar una queja formal ante Washington, sino también acusó al Gobierno de EE.UU. de financiar, orientar e incitar a grupos opositores en la isla. Según el régimen  lo que se busca es que «desafíen la autoridad del gobierno, tanto por vías pacíficas como por vías violentas».

Una lucha por la libertad

Aproximadamente catorce activistas vinculados al opositor Movimiento San Isidro, de los cuales cinco están en huelga de hambre, se aislaron voluntariamente en una vivienda en la Habana Vieja. Estos activistas están luchando para pedir la excarcelación del rapero aficionado Denis Solís, condenado a 8 meses de cárcel por «desacato», entre otras reivindicaciones. Sin embargo, se puede resumir que el único delito de Solís ha sido ejercer su derecho a la libertad en sentido amplio, algo que molesta a severamente a los socialistas.

Los huelguistas fueron desalojados por la policía en la noche del jueves. Durante la operación hubo con un misterioso apagón temporal de Facebook, Instagram y Youtube en la red móvil cubana.  Este apagón suscitó una oleada de críticas al gobierno cubano, que se escudó en el «protocolo covid» para justificar la salida del poder represor de las fuerzas armadas del régimen.

Estos actos violentos por parte del gobierno cubano fueron los que propiciaron una inédita protesta de más de 300 artistas e intelectuales frente al Ministerio de Cultura de Cuba en la capital. Dicha protesta terminó en la madrugada de este sábado con la promesa del régimen de abrir un supuesto canal de diálogo e «interesarse» por la situación de los huelguistas.

Para el gobierno cubano, las personas que luchan por la libertad, como los activistas del Movimiento san Isidro los califica de «mercenarios» y los relaciona directamente con el Departamento de Estado de EE. UU.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel escribió:

«Cuba soberana no acepta injerencias. Algunos se empeñan en protagonizar shows mediáticos contra la Revolución, envenenando y mintiendo en las redes. El pueblo revolucionario cubano dará el combate.»

Relación tensa

Cuba y Estados Unidos volvieron a tener una relación complicada cuando la Unión Americana eligió a Trump. Un presidente abraza los valores de la libertad, olvidados por su antecesor, Barack Obama.

Cuba y Estados Unidos viven hoy una de las etapas más tensas en su complicada relación, tras la distensión protagonizada por los expresidentes Barack Obama y Raúl Castro entre 2014 y 2016, etapa conocida como el «deshielo», que motivó la reapertura de embajadas.

En los dos últimos años, EE.UU. ha endurecido el embargo que mantiene desde 1962. También ha aumentado las presiones a La Habana con nuevas sanciones debido al supuesto apoyo del Gobierno cubano al presidente Nicolás Maduro en Venezuela.

Esto generó que la administración Trump decidiera cerrar su Consulado en la isla y ordenó la salida de la mayoría del personal de su embajada. Todo esto antecedido de los misteriosos incidentes de salud que afectaron a una veintena de sus diplomáticos, por causas aún sin explicar.

Hoy la misión de EE.UU. en Cuba funciona a nivel de encargado de negocios debido a que el Congreso de ese país aún no ha designado embajador. Cuba sí mantiene un embajador en Washington.

EE.UU. también ha expulsado a diplomáticos cubanos de su territorio y ha emitido alertas de viaje a Cuba por supuesta peligrosidad, además de prohibir el atraque de embarcaciones estadounidenses en costas cubanas y limitar los vuelos desde ese país solo al aeropuerto de La Habana.

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Have lived and invested in Venezuela full time for the last eight years and visited for each of twelve years prior to that. Studied and closely followed developments in Venezuela since 1996.